Enrique Abad

La infancia de Enrique Abad transcurrió en Cintruénigo, donde nació el 27 de enero de 1933. Fue el mayor de tres hemanos del matrimonio que formaban Marcelino Abad y Pilar Virto. Desde niño era aficionado a la jota navarra, una pasión que heredó de su madre, que fue quien le enseñó a cantarlas. En el año 1947 empezó a estudiar música con el director de la Banda de Música de Cintruénigo, Antonio Martínez Caraciolo, "Caparroso". En 1950, con 17 años, siguió estudiando con Daniel Zamora, director del coro y organista de la parroquia San Juan Bautista de su localidad natal, y se incorporó al coro, donde estuvo hasta el curso 1956-57, cuando pasó a integrar Los Iruña´ko. En aquellos años, Enrique trabajaba con su padre en un taller de fontanería y dedicaba gran parte de su tiempo de ocio a lo que más le gustaba: cantar jotas. Así se explica que fuera ocho veces campeón navarro de jotas, siete en categoría individual y una por parejas, con Julián Ayala. Participó durante cinco años seguidos en la Ronda de San Pedro, un certamen que también organizaban Los Amigos del Arte y al que acudían los ganadores del concurso de jotas.

 

Durante esos años se constituyó el grupo Los Trinos Cirboneros, del que Enrique Abad formó parte. De entre las muchas actuaciones que ofreció el grupo, la más destacada fue el concurso organizado por Los Amigos del Arte en Pamplona. La final se celebraba en el Teatro Gayarre, y Los Trinos Cirboneros obtuvieron el primer premio, por delante del Trío Iberia, el origen de Los Iruña’ko. Esos sucesivos galardones, su extraordinaria voz y su sentido del deber fueron algunos de los motivos por los que Joaquín Zabalza, Enrique Los Arcos y Alberto Huarte pusieran sus ojos en él y le propusieran formar parte del grupo Los Iruña´ko. Todavía recuerda que, en la etapa inicial, se desplazaba los sábados por la mañana en el autobús desde Cintruénigo hasta Pamplona para ensayar y se quedaba a dormir en una cama que habilitaron para él en la casa de los Huarte, en la calle Mayor, 54. Enrique todavía recuerda aquellos años, en los que el padre de Alberto le daba clases de canto y profundizó en la mejora de la vocalización. Era tenor, voz solista, y acompañaba con los ritmos. Fue, junto con su gran amigo Iñaki Astondoa, la voz de Los Iruña´ko en los discos y en el escenario.

 

Cuando en noviembre de 1961 se lanzaron a la aventura americana, Enrique estaba casado con Pilar Cornago y el matrimonio tenía tres hijos: Mari Eva, Enrique y César. Después vendrían otros cinco: Alicia, Cristina, Pilar, Javier y Laura. Enrique Abad fue, quizá, el miembro del grupo que más sufrió por la disolución del quinteto. "Lo pasé tan mal que no quise escuchar la música de Los Iruña´ko durante años", recuerda. Un tiempo después retomó su pasión por la música en la sociedad Los Norteños, ubicada en la madrileña calle Silva, que presidía José Luis Agos y por la que pasaron, entre muchos otros, Plácido Domingo, Víctor Manuel, Ana Belén y Hermanos Anoz. Por allí pasaron el ex presidente de México, José López Portillo, el sindicalista Nicolás Redondo o José Luis Agós, del Centro Navarro de México. Desde que se disolvió el grupo, Abad ha repartido su tiempo entre Madrid, Tudela y Cintruénigo, y se ha dedicado a la promoción inmobiliaria y a la construcción y rehabilitación de edificios, al frente de la empresa Zacosa. En su negocio, igual que en la música, demostró que no le temblaba el pulso a la hora de tomar decisiones. Por eso compró el Palacio Goyeneche, ubicado en la Plaza del Castillo, y acometió la que fue primera restauraciónde un edificio antiguo que se hizo en Pamplona. Para ello constituyó una empresa local a la que denominó Plaza del Castillo número 7. Posteriormente en Tudela compró el Hostal Tudela y la manzana en la que estaba ubicado. Restauró y remozó el edificio ylo convirtió en la Urbanización Los Robles.

 

En abril de 2001 fue investido en su pueblo natal, Cintruénigo, como cofrade del Vino, en una ceremonia en la que compartió honores con Juan Ramón Corpas, director general de Príncipe de Viana; la escritora Espido Freire; el presidente del Gobierno de Navarra, Miguel Sanz; los periodistas Fernando Ónega e Íñigo Cavero y el propietario del Restaurante Maher, Enrique Martínez.

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