Los Iruña’ko arribaron a Puerto Rico la primera semana de mayo de 1962 y se hospedaron alquilados en el chalet del empresario Domingo Blanco, en San Juan, la capital del país. Apenas sin tiempo para deshacer las maletas, tuvieron que comenzar sus actuaciones, apalabradas desde hacía unas semanas. El representante del grupo había ido recibiendo a promotores de otros países durante su estancia en México, e incluso fue desplazándose por Latinoamérica para ir concertando más galas y actuaciones. La fama del grupo había llegado ya a todos los rincones del continente.
La casa Rambler, que fabricaba modernos vehículos, incluso descapotables, contrató a Los Iruña’ko para las actuaciones de promoción de sus coches. Los cinco integrantes del grupo posaron en repetidas ocasiones con los vehículos que anunciaban y acudieron diariamente durante todo el mes de mayo para grabar un programa de televisión que también patrocinaba la marca.



